Ayer estuve trabajando con unos padres que estaban teniendo dificultades con su hijo en los cambios de actividad. Es un peque verbal, que había trabajado con agendas con lenguaje escrito: buen nivel de abstracción simbólica (ver hilo de ayer).

El caso es que notaron que tenía dificultades en los cambios de actividad (rabietas, protestas…), pero qué una vez hecho el cambio, no parecía importarle, que incluso le gustaba. Buena pista, ¿no? 🤔

El caso es que la evolución que estaba haciendo en su desarrollo les hizo confundir con la «no necesidad» de la anticipación: «él ya lo sabe, ya lo entiende, se lo he DICHO»; y le habían retirado su mecanismo de antipación: su agenda.

Recordad: su evolución en el lenguaje es una cosa, la necesidad de antipación VISUAL, es otra. Si a esto le sumamos, la dificultad en cambio de actividad, la precaria concepción del tiempo, y la inconcreción que a veces usamos: «apaga la tele que vamos a cenar ENSEGUIDA»…

Ayúdale, márcale los tiempos de la actividad, usa algún tipo de cuenta atrás para marcar la finalización, que su mente pueda anticiparlo. Y usa la agenda, es un recurso fantástico; que además nosotros también necesitamos (yo sin el calendario de Google estaría perdido).😊

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